El Hombre del madero
1
“¿Queréis acaso iros también vosotros?”, y a esta pregunta alguien respondió con otra pregunta: “¿a quien iremos?”. Es que siempre se rechaza las verdades incomodas y quienes soportan el suplicio y la desesperación de la verdad no tenemos a donde ir solo a la verdad misma porque en ella hay vida y dolor. Solo allí en la verdad se es Humano. Pero fue, acaso, ese hombre del madero, nacido en Nazaret, educado en la pobreza y en medio del miedo a los Romanos, que hablo de la revolución del amor, que se llamo así mismo hijo de Dios; fue, acaso, ese hombre molido, despreciado, abandonado a su suerte en el Gólgota, el hacedor de la verdad revelada. Fue, acaso, ese hombre que llevo una vida casi como de mendigo el camino de la verdad que conduce a la vida. Más de uno respondería a estos interrogantes afirmativamente, mientras otros manearan la cabeza y pondrán un: “No” a las puertas del cielo. Más aquí no voy a discutir si era Jesus el Salvador Infinito del hombre finito o no. Empero si tengo que tomar posición respecto del tema en cuestión digo y doy plena fe que Jesús fue, es y será el Único Salvador de los hombres, que Jesús es el Deseado que esperan las naciones.
El punto que me llama la atención o la pregunta que me seduce, me levanta, me tira y me vuelve a levantar, es si era ese hombre destrizado en el madero un inmoralista, alguien que estaba cansado de la hipocresía y que reclamaba autenticidad. Veamos algunos puntos: ¿denuncio Jesús a los representantes de la moral de su época? Si. ¿Se despojo Jesús de sus mascaras para ser individuo? Si. ¿Fue su vida una pasión por un sueño? Si. ¿Pensaba por si mismo? Si. ¿Lloro? Si. Y sus lágrimas tenían su origen en el sentimiento de frustración de andar por la tierra y ver que los hombres no quieren cambiar. Pronuncio verdades incomodas que rompían la tradición moral. Y por abrir la boca y ser un inmoral frente a la elite sacerdotal y moral lo mataron.
2
La característica mas distinguible de que Jesús era un inmoral es su mensaje obstinado y apasionado del amor y nada más contrario a la moral que el amor, porque el amor es puramente irracional, subjetivo; y se encapricha con sus propias reglas. Las reglas de Jesús no eran morales sino de vivir el amor y solo en el amor se es autentico.
Ese loco de Nazaret, decía en cuanto a su forma de amar: “nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos… (Ev. Juan).” Y así seamos creyentes o no, Jesús estaba convencido de que él ofrecía su vida para redención… y la ofreció. Y, también, decía: “como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. (Ev. Juan).” Y el amor del Padre era entrega, pues, entrego a su Hijo para salvar al mundo, y a su vez el Hijo entrego su vida para cumplir su ministerio. Es que Jesús entiende el amor como un acto de entrega donde se renuncia, negándose asimismo por una causa. Y a aquellos que decimos ser Cristianos nos dice: “si me amáis, guardad mis mandamientos. (Ev. Juan)”. Y sus mandamientos son: “esto os mando: Que os améis unos a otros. (Ev. Juan)”. Y este amarse es auto entrega por el sueño de que mi prójimo tenga pan todos los días y yo también. Lo que Jesús ofrece es una salida de la crisis social, y más que todo personal de sus contemporáneos. Pero aquella salida durmió en los cajones de las conciencias encadenadas. El amor es entregarse para tener una vida que realmente valga la pena vivirse. Y esa vida no es arriba en los cielos es aquí en la tierra, y depende del amor que tengamos de vivir esa vida que nos entregaremos a la causa aunque nos cueste el madero.
La entrega de Jesús fue espiritual, él no tenía nada que ver con la moral, ya que lo que lo dominaba era la pasión por una esperanza. El compromiso de los que hemos quedado, tiene algo de espiritualidad, pero es sobre todo el amar el repartir el pan para todos.
Desdichado, despreciado y mal entendido; Jesús termino siendo, por causa de la apostasía que él mismo había predicho, símbolo de la moral y de la costumbre. Lo vistieron de fariseo y lo emparentaron con los saduceos cuando él mismo se había opuesto a la clase sacerdotal haciéndose de los débiles por amor a los débiles de conciencia; porque, en fin, la moral trae temor con el: “no hagas esto, no hagas aquello”, llenando a la plebe de temor al castigo pero “el perfecto amor echa fuera el temor… (Primera carta de Juan)”.
3
Colgado de un madero murió Jesús como había vivido con los brazos abiertos, con las alas extendidas recibiendo el sol de un nuevo día… aun muerto, señal de que no se rindió, de que nada hizo que se cruzaras de brazos sino que los tenía abiertos a la posibilidad de soñar otra vez.
El gólgota ese monte que para muchos representa dolor para Jesús represento victoria.
El monte alto y la cruz que lo levantaba aun mas hacían que Jesús muera en lo alto como esas águilas guerreras que al momento de su partida buscan la cima de las montañas para dejar el mundo. Jesús fue un águila que murió en lo alto y con los brazos abiertos porque no se detuvo hasta ver cumplido todos sus sueños…
Y aun hoy sigue soñando…
